Caigo en un
profundo vacío, desde el cual no puedo hacer más que caer. Quiero despertar,
pero esa fuerza extraña no me lo permite. Mientras tanto diviso distintas
cosas, principalmente dos figuras conocidas. Una me es indiferente, pero la
otra me importa demasiado y hace cosas que consiguen herir mis sentimientos. Observo
en silencio y me pregunto cuando voy a despertar.
Hasta que
dejo de caer. Abro los ojos, estoy traspirando a pesar de que hace mucho frío y
estoy vestido solo con mi ropa interior. Me llevo la mano al pecho y le susurro
a Dios en forma de pregunta si me permitirá volver a dormir con normalidad
alguna vez. Sé que su respuesta es negativa.
Sueño de hoy, que me despierta a las 4 para amargarme la noche.


