martes, 26 de marzo de 2013

Mecánica.



Mi problema no es la falta de entendimiento. No soy corto de mente ni sufro de alguna deficiencia emocional. Me considero tan humano como todos, pero mucho menos humano que todos.

Soy menos humano porque puedo sentir cosas que los humanos no. Soy menos que humano porque para serlo debería sentir más odio por quien me lastima. Soy menos humano porque trato de ver mis errores en lugar de insultar a esa persona que me hizo tan feliz.

Ayer, después de toda una difícil semana, volví a comer y sentir el sabor, volví a salir sintiendo el aire sobre el rostro. Cualquier otro humano normal pensaría: está curado. Pero es difícil verse curado de estas cosas. He dicho que lo que cura a un corazón roto no es el tiempo, si no, devolverle lo que alguna vez fue suyo.

Por lo cual no, no estoy curado, aún me falta mucho para curarme. Sé que no va a poder ser de la forma convencional, pero por ahora, lo mejor y único que puedo hacer es pretender que lo supero. Una vez escuché a alguien decir:

“Cuando tengas sentimientos, trágatelos hasta notar que no los tienes más.”

Eso haré, y dejaré de ser este pseudo-humano para convertirme en un robot o un demonio, algún ser que no se interese en lo perfecto y feliz, si no que se conforme con lo que haya.