martes, 6 de noviembre de 2012


No entiendo la lástima injustificada que produzco sobre los que me rodean. ¿Mi historia? Mi historia tal vez sea un poco mala, un poco injusta, un poco oscura. De este punto al de dar lástima hay una diferencia abismal. No deberían sentir nada por mí, como yo no siento nada por ellos. Y es que subestimo el tratado del mundo, el tratado del universo. ¿Por qué compadecerme de un problema menor cuando millones de personas en este planeta pueden estar pasándolo peor? Soy crudo, y no me molesta serlo.

Me han dicho que el mundo debería apiadarse de mí. Les respondo que estoy esperando alguna otra bofetada del universo, yo no pretendo ponerme en el papel de la víctima, quiero afrontar el dolor como siempre lo hice y demostrar que aún es poco. He pasado hambre, he pasado dolor, he pasado maltrato, pero hoy puedo sonreír al lado de alguien, hoy tengo la posibilidad de razonar lo suficiente para escribir esto. ¿Qué más quiero? No es ser conformista, es afrontar que por más que en algún momento la pases mal, siempre va a haber otra persona que en ese mismo instante la está pasando muchísimo peor.

Lectores, les invito a pensar un poco más antes de hacer un espamento de algo mínimo que no le importa absolutamente a nadie más que ustedes, antes de quejarse por lo que no tienen, fíjense en lo que no tienen los demás, antes de sufrir por lo que el universo les hace, fíjense en lo que tienen que sufrir los demás por el azaroso destino que nos otorga aquella deidad de cuya existencia dudo. No sean egocéntricos, no son el ombligo del mundo, su pena es solo suya y de nadie más.