Abandono mi
segundo hogar para dirigirme a lo que alguna vez representó mi tercer hogar. Allí
encuentro a quien alguna vez fue mi dama, ahora siendo mi amor platónico. Miro
a sus ojos, que alguna vez fueron de mi dominio, y noto en ellos una
incomodidad extrema pues se han encontrado con mi figura. Soy inesperado, lo sé.
Se limita a
saludar, como lo esperaba. Deposita sus labios, que alguna vez fueron mis
labios, sobre mi mejilla. Aguardo unos segundos y me zampuzo en un incómodo
silencio. Ella se dispone a romperlo. “Entonces...” dice, citándome de alguna
forma, robándome las palabras que literalmente alguna vez fueron mías. “Entonces...”
Respondo, con la respiración un poco agitada.
“Entonces,
vengo a declarar que te voy a dejar en paz. El tiempo me ayudó a reflexionar,
ya no siento nada que pueda incomodarte. No necesitás sentirte observada por mí
jamás, porque no siento la necesidad de observarte. Declaro mi tregua, y si es
que alguna vez te molesté, pido disculpas, realmente no fue mi intención.”
Knox,
interrumpe mi discurso partiéndole a Marie una silla en la cabeza. Matthew y yo
entramos mientras él aparta el cuerpo desmayado de la vista. Los tres robamos
todas las galletitas que alberga en su alacena. Nos retiramos, tragando las
migas de las primeras, sabiendo que a partir de ahora, está confirmado que se
pudo extirpar a Marie de mi mente.
“¡Estoy
curado!” exclamo a los cielos llenando mi boca con otra ración de galletitas.
Mis dos compañeros me sonríen, cierro la puerta de mi anterior tercer hogar, y
sé que a partir de ahora podré seguir adelante sin pensar en ella.
¿Alguien
quiere decirme cuando voy a curarme en realidad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario